jueves 25 de noviembre de 2010

Eu

A estas mismas alturas del año pero de un año anterior, vos estabas sentada ahí al frente mío en una silla, en la mesa de mi casa. Llegaste con la culpa colgándote del cuello, sé que te pesaba muchísimo. Hablamos de nimiedades y vos me querías un montón, como siempre, hasta me trajiste un regalito.
Absolutamente borrable de mi mente la cara-culpa que traías e inclusive hoy me pregunto por qué fui tan imbécil, por qué me empeñé en querer quererte un poco menos. Me enseñaste un montón desde ahí. Ahora levanto la vista del libro que estoy leyendo (magistral, por cierto) y te busco en la silla con la imaginación y me acuerdo del día en la nieve y todo eso.
Y lo digo ahora, perdoname por haberte sido indiferente, por haberte mostrado mi lado imbécil. Te invoco en el recuerdo y ahí adentro estamos las dos riéndonos de esas cosas que nos daban risa, y vos tenés la sonrisa gigante con la que te me apareciste en un sueño ¿te acordás? Te pienso, loca, siempre te voy a pensar, hasta el fin del mundo mundial.

miércoles 27 de octubre de 2010

Eso

Considérese al cuerpo-sujeto situado en los 90º de un ángulo, lo cual ubica al pabellón auditivo a unos 45º al oeste de los 90º anteriores. Si dicho pabellón gira unos 22º logra captar ese insoportable La mayor que proviene de un afuera indescriptible. Si la estructurea craneal-sujeto vuelve a la posición de 90º, la nota antes aludida resulta casi imperceptible. Se cuestiona la existencia de dicho magistral ruido.

lunes 11 de octubre de 2010

El pescado

Tú me quieres blanca, nívea, pura. Yo, sin embargo, te quiero real y bien puesto. Porque exigís de mí demasiado y yo sólo puedo darte lo que tengo; a veces entre las piernas y otras veces en la cabeza. Porque lo que para vos es ser yo para mí es justamente no ser eso. Porque transformarme es lo que no quiero, porque condescender es lo que no necesito. No quiero laburarte la mente ni decir te que estoy enamorada. Sólo quiero que me veas y quieras de mí lo que soy. Ponerle freno al perjuicio misógeno y sacarme de arriba todo lo que vos puedas cargarme. Porque no soy casta, porque el amor muchas veces duele, porque no soy de palo ni tengo orejas de pescado.

jueves 7 de octubre de 2010

Maté a un hombre

Maté a un hombre hasta hacerlo tan chiquitito que entraba en una bolsa.

Hermana estrella

Voy a vomitarte la cara con lo que me viene de adentro por el simple placer estético de sacarme lo que me pesa y me viene acalambrando el labio. Porque cuando ella decidió irse se me cerró el píloro y ahora respiro fuerte. Voy a roncarte en la cara lo que en mi inconsciente todavía queda de acto fallido. Porque te fuiste y todavía te llamo a veces, porque todavía te imagino viajando por ahí, por no sé dónde. Y vos me ves (seguro me ves) retorciéndome y tratando de juntar con las manos el vacío material del que te hablé ese día. Y si se me brotan los ojos a veces es porque una vez tuve una cierta hermana. Ahora mi hermana estrella. Voy a tirarte mis ojos a las manos para que te los pongas y la sepas (si algo de ella sigue en la retina porque ya no distingo lo que fue de lo que ficcionalizo) Voy a hacerme chiquita hasta ser una pelota porque ella me dijo un día que si rodábamos nos encontrábamos.

El hueco

Es este hueco el que me punza el alma. Un vaivén entre la embriaguez del mareo y la sensación de un abandono buscado.

Le tiemblan los dedos de las manos y le galopa el pecho. Si estira la cabeza, las imágenes se difuminan en un haz de luces radiantes. Yuxtaposición. Martilleo craneal. Le parece que una figura le intercepta la luz. A veces, mientras se baña espera mucho tiempo antes de correr la cortina. Por eso, también le aterra cerrar los ojos para masajearse la cabeza, por eso se tapa hasta las orejas cuando duerme.

Miedo al miedo, léase como sea preciso.

Después siente que la acunan y se duerme pensando en el pelirrojo de debajo de la cama. Léase activación de la semiosis. Se acuerda de cuando era chica. Las tres señoritas mirándola desde el garage. Me aterra, puedo jurarlo.

Córneas

Soy una acróbata....
no puedo hacerme así de chiquita,
te juro que no.
prestámelos para ver por ahí un ratito.
ver los elefantes y las naranjas en los edificios.
estirame la mano desde el lugar donde contemplás sentado,
el reino del macrocosmos.
dibujame así sé cómo es que me estás mirando.
dejame que te toque.
cerrame los ojos,
haceme ver.
dejame que lo toque.