A estas mismas alturas del año pero de un año anterior, vos estabas sentada ahí al frente mío en una silla, en la mesa de mi casa. Llegaste con la culpa colgándote del cuello, sé que te pesaba muchísimo. Hablamos de nimiedades y vos me querías un montón, como siempre, hasta me trajiste un regalito.
Absolutamente borrable de mi mente la cara-culpa que traías e inclusive hoy me pregunto por qué fui tan imbécil, por qué me empeñé en querer quererte un poco menos. Me enseñaste un montón desde ahí. Ahora levanto la vista del libro que estoy leyendo (magistral, por cierto) y te busco en la silla con la imaginación y me acuerdo del día en la nieve y todo eso.
Y lo digo ahora, perdoname por haberte sido indiferente, por haberte mostrado mi lado imbécil. Te invoco en el recuerdo y ahí adentro estamos las dos riéndonos de esas cosas que nos daban risa, y vos tenés la sonrisa gigante con la que te me apareciste en un sueño ¿te acordás? Te pienso, loca, siempre te voy a pensar, hasta el fin del mundo mundial.
verano
Hace 3 días


